Día de la Mujer: el nivel de depresión y estrés sigue siendo mayor en mujeres

Día de la Mujer: el nivel de depresión y estrés sigue siendo mayor en mujeres

Como cada 8 de marzo celebramos el Día Internacional de la Mujer, día en el que se visibilizan las demandas políticas y sociales ante una desigualdad patente que afecta directamente a la salud mental de las mujeres. Parece necesario seguir celebrando este día hasta que la justicia social se haga presente entre hombres y mujeres. 

A pesar de la existencia de personas y colectivos sociales que no son afines al feminismo, movimiento social que defiende la equidad entre hombres y mujeres, la realidad es que sigue habiendo desigualdad en algunos ámbitos. El nivel de depresión y estrés es mayor en el sector de población femenino y la presión social se cierne sobre las mujeres todavía en muchos ámbitos de la vida, especialmente en el ámbito de los cuidados y en lo referente a la imagen personal.

En las últimas décadas, han surgido muchas revoluciones, pero una de las más significativas ha sido la revolución femenina. Esta ha permitido un cambio de vida radical en las mujeres, el salto de las actividades domésticas al mercado laboral, un cambio que ha estado impulsado por las necesidades económicas, las mejoras en la educación y la lucha por la igualdad de sexos. Así mismo, las mujeres hoy en día se preocupan cada vez más por el autocuidado, prioritario para una vida feliz.

Este cambio ha permitido grandes avances, la incorporación de la mujer al mercado laboral con unas condiciones más igualitarias a los hombres, oportunidades de emprendimiento, mayor preparación profesional, pero a su vez también han surgido nuevas dificultades para ellas, como la conciliación familiar, la gestión del hogar, la responsabilidad económica además de la necesidad de coordinar todos los nuevos roles que se han sumado a su vida. 

Estas responsabilidades y cargas van más allá de las presentes en la vida de los hombres. Las cargas tanto mentales como físicas, suponen una fuente de estrés extra para las mujeres. La casa, el trabajo, los niños, el gimnasio, el ocio, la desconexión, el descanso, nos lleva a la figura de la “mujer-orquesta” que debe llegar a todo, pero el día tiene 24 horas para todos y todas. 

Desde hace años, los estudios revelan el nivel de estrés que soportan las mujeres. En 2017 un estudio de CinfaSalud  sobre “Percepción y hábitos de la población española en torno al estrés”, avalado por la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS), manifiesta que las mujeres menores de 45 años presentan un mayor grado de estrés, el 48,7% en las mujeres frente al 31,5% de los hombres.

Estos datos fueron extraídos antes de la pandemia, si ahora los analizamos, probablemente los datos serán aún mayores. La OMS ha alertado, en un resumen científico publicado la primera semana de marzo, que problemas de salud mental como la ansiedad y el estrés han aumentado significativamente durante la pandemia, afectando más gravemente a las mujeres. Los factores que han disparado la ansiedad y depresión son la soledad, el miedo a la infección, el sufrimiento y la preocupación ante la posible muerte de uno mismo y de los seres queridos, el dolor después del duelo y las preocupaciones financieras.

Los principales motivos por las que las mujeres sufren una carga mental extra que puede desencadenar en estrés y depresión son, por un lado, la sobrecarga de asumir el rol laboral además de la atención de los niños y la gestión de la casa habitualmente y, por otro lado, la falta de apoyo social para conseguir una conciliación entre toda esa sobrecarga. 

Además de estas estadísticas, cabe destacar que existen otros problemas de salud mental que tienen una incidencia superior en mujeres, como es el caso del porcentaje de mujeres que padecen Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), que es muy superior al de hombres en España, debido a las presiones sociales relacionadas con la imagen personal y la prioridad que se le da a este tema en la sociedad, con respecto a otras características personales como pueden ser la inteligencia, la fuerza o las habilidades sociales.

Se ha avanzado mucho en derechos, tal como se ha detallado, pero aún queda un largo camino que recorrer hacía la igualdad real entre hombres y mujeres, incluso en lo que se refiere a la incidencia equitativa en problemas de salud mental. 

Necesitamos, como sociedad, encontrar más y mejores soluciones para poder conciliar la vida personal con la vida profesional y que las mujeres tengan menos presión social. De este modo podríamos reducir las cifras tan escalofriantes que hay de mujeres con ansiedad y depresión. 

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