Los efectos de la restricción alimentaria

Los efectos de la restricción alimentaria

Los trastornos de la alimentación se caracterizan por graves alteraciones en el comportamiento alimentario existiendo una preocupación excesiva de la persona por comer, la comida, el peso y la forma corporal.  Hoy hablaré de las consecuencias que tiene la restricción de la ingesta alimentaria y de lo que ocurre cuando una persona pasa demasiado tiempo restringiendo.

La restricción prolongada en el tiempo provoca un déficit, decae tu energía y evidentemente tienes una falta de nutrientes que son imprescindibles para el funcionamiento del organismo y que te pasa factura a nivel físico y mental. Reestablecer el equilibrio entre cuerpo y mente es un proceso duro y largo por el que pasan las personas en recuperación de un trastorno alimentario y que se ve saboteado por los pensamientos continuos sobre comida y los efectos que tendrá la comida sobre su figura.

Las personas en recuperación muestran un miedo enorme a coger peso, tienen ansiedad cuando deben comer cantidades de comida que exceden a lo que ellos están acostumbrados,  crece el malestar cuando lo hacen y aparece en su mente la implacable calculadora cuenta calorías y empieza la planificación de la compensación con ejercicio u otras ideas poco saludables, sintiéndose frustrados, a lo que se suma que su cabeza solo hable de comida, ¡a todas horas!, algo que expresa la gran mayoría, así como lo molesto que resulta y lo difícil que es vivir así.

Durante la recuperación los pensamientos sobre comida y la sensación de hambre no te abandonan y esto es muy costoso y difícil de sobrellevar.  Encontrar una relación de aceptación con la comida, con la imagen corporal, con la salud, y con el bienestar facilita que tu cabeza deje de bombardearte continuamente con pensamientos sobre comida y dando vía libre a todo tipo de pensamientos, sensaciones y emociones que ya ni recordabas. Pero todo esto lleva un gran trabajo en equipo y multidisciplinar que te ayudará a:

– Disminuir los pensamientos continuos sobre comida.

– Comer sin culpa y otras emociones o pensamientos negativos.

– Aprender a comer sin tener la necesidad de compensar y sin miedo a ganar peso.

– Dejar de comprobar todo lo que comes tú y los de tu alrededor.

– Probar nuevas comidas.

– Disminuir tu ansiedad general.

– Empiezas a notar que eres la persona que eras antes del TCA.

– Dejar de hacer los rituales que tanto tiempo te quitan en tu vida.

– Dejar de sentir miedo cada vez que sientas hambre.

– Recuperar las relaciones sociales con tus amigos y familiares y que evitabas por el temor a la comida y/o a sus “comentarios” sobre tu aspecto físico.

Es evidentemente que durante la recuperación y tras una restricción prolongada se aumente de peso y hay que trabajar para que la persona esté preparad@ para manejar las emociones que esto le provoca. El metabolismo de tu cuerpo tiene que adaptarse a la nueva situación de estar alimentándose, pero tu mente también necesita un periodo de adaptación y que sin duda te mereces.  En este periodo de adaptación es necesario aprender a no juzgar tu peso para que no caigas en la tentación de volver a restringir o compensar, es necesario contradecir las ideas que con el trastorno alimentario te has autoimpuesto. Si consigues no hacerle caso y pasar esta barrera verás las cosas de diferente manera, y te darás cuenta de que lo de antes no era realmente lo que querías, en algún punto dejó de tener sentido y es hora de acabar con ello.

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