Tengo ansiedad estando de vacaciones, ¿es normal?

Tengo ansiedad estando de vacaciones, ¿es normal?

Abandonar la rutina y el trabajo cotidiano de un día para otro en periodo de vacaciones puede llegar a afectar a algunas personas creándoles un estrés durante ese periodo de tiempo. El periodo de vacaciones suele ser muy apetecible y ser esperado con muchas ganas durante todo el año, pero el cambio que se sufre de forma radical es más complejo de lo que pueda parecer. 

¿Es normal sentir ansiedad en vacaciones?

La respuesta es sí, un sector de la población siente estrés y ansiedad en su periodo de vacaciones. Cuesta desconectar del día a día frenético de la vida, el trabajo, las relaciones sociales, familias, hábitos y rutinas… 

El cerebro está acostumbrado a un ritmo y a un nivel de estrés que cuando se para repentinamente debe tener un tiempo de adaptación. Además, otros motivos por lo que se siente estrés y ansiedad en vacaciones es la sensación de vacío y desamparo que algunas personas sienten.

La ansiedad y el estrés aparecen cuando una persona tiene un ritmo muy alto de trabajo, que esté le está generando unos elevando niveles de cortisol y adrenalina, que se ven reducidos en el periodo vacacional. Esta alteración hormonal produce cambios en el sistema inmunológico, deprimiéndose y facilitando los problemas de salud. 

Las personas más propensas a sufrir ansiedad en periodos vacacionales son las personas con un alto grado de exigencia y que se sienten imprescindibles en su trabajo. 

Desencadenantes de la ansiedad en vacaciones

Las vacaciones son un periodo de tiempo que habitualmente se ha destinado a desconectar y relajarse, pero en muchos casos no es así. A continuación, vamos a ver algunos desencadenantes del estrés y la ansiedad en vacaciones: 

No saber qué hacer

El no saber qué hacer o a qué dedicar el tiempo libre en esos días de vacaciones es a menudo una fuente de frustración. También hay que sumarle la presión social de unas vacaciones originales y únicas y el presupuesto que tengas disponible para esos días. 

El problema se crea cuando las personas sienten un vacío o sienten que no aprovechan esos días para viajar o hacer algo productivo. 

Las redes sociales se usan en ocasiones para comparaciones que nos hacen daño. Su uso en determinadas circunstancias puede resultar peligroso para las personas más propensas a sufrir estrés o ansiedad vacacional. 

Problemas de planificación

Planificar viajes y encuentros familiares o con amigos puede ser una odisea y una bomba para la ansiedad. Organizar tiempos para que todos puedan coincidir, gestionar los trámites e imprevistos de viajes puede llegar a ocasionar mucho estrés. 

Problemas para desconectar del trabajo

Muchas personas tienen problemas para desconectar y dejar de pensar en sus responsabilidades laborales por unos días. Sienten la necesidad de controlar y vigilar lo que han logrado para no perderlo. 

Para evitar que estos ocurra es muy útil dejar el teléfono del trabajo apagado, no consultar el correo electrónico y conocer sitios nuevos, en donde la mente está más distraída con estímulos agradables. 

Falta de sueño

Al no disponer de un horario definido y una rutina, se puede alterar la rutina y la calidad del sueño y con ellos se está más expuesto a sufrir la ansiedad por falta de sueño. Para evitarlo, hay que marcarse un cierto horario en vacaciones, aunque sea flexible, de modo que podamos reducir la posibilidad de sufrir estrés o ansiedad. 

Conflictos familiares en vacaciones

Disponer de más tiempo libre durante el día puede hacer que algunas familias y parejas acaben discutiendo, sobre todo, por la distribución de tareas y las responsabilidades que le tocan a cada uno. Aunque la sociedad está evolucionando, a menudo las mujeres siguen asumiendo más carga de tareas que los hombres en el ámbito doméstico, lo cual potencia la ansiedad y el estrés.

Para evitar estos posibles conflictos, lo ideal es marcar y planificar de antemano cómo se gestionarán las tareas y las responsabilidades de cada miembro del hogar. 

El cuidado de los hijos

El cuidado de los hijos puede ser otro desencadenante de estrés vacacional. Los niños no van a la escuela y pasan todo el día con los padres y madres, pudiendo llegar a generar una dependencia tanto emocional como educacional. Este factor es más propenso en familias aferradas a los roles de género, donde la casa y el cuidado de los niños afectan de manera más desigual a las mujeres.

Las vacaciones son un periodo para descansar y desconectar del trabajo, hay que ser conscientes de los cambios que se van a producir durante esos días, y planificar y abordar de manera responsable la variación en la rutina que se produce, de modo que podamos prevenir el estrés y la ansiedad. 

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