Cómo reconectar con la motivación tras un periodo de agotamiento
Hay momentos a lo largo del año en los que es como si la vida nos pasase por encima y nos sentimos agotados. Tras varios meses cumpliendo con nuestras obligaciones y manteniendo las formas ante los demás, llega un día en el que nos cuesta seguir tirando del carro y comenzamos a funcionar en piloto automático. Si te encuentras en este punto y te preguntas cómo reconectar con la motivación tras un periodo de agotamiento como este, no estás solo ni es culpa tuya. Simplemente, nuestro cuerpo y mente dicen “basta” al sostener niveles tan altos de estrés durante tanto tiempo.
En este artículo explicaremos por qué ocurre esto, cómo afecta especialmente a quienes lidian con un TCA y qué podemos hacer para recuperar energía, fijar objetivos realistas y reconectar contigo desde la autocompasión y el autocuidado.
La gran losa del estrés laboral y personal en nuestra motivación
Para entender cuál es exactamente esa falta de motivación, antes debemos validar su origen. Muchas personas se castigan a sí mismas diciendo frases como “he perdido la ilusión”, “soy un vago” o “tendría que estar haciendo más cosas”. A menudo se piensa que la pérdida de motivación es un fallo de nuestro carácter, cuando en realidad es una respuesta biológica.
El sistema nervioso se agota inevitablemente después de pasar meses de estrés laboral con plazos ajustados, sobrecarga de tareas o desgaste profesional, además del estrés personal, como problemas familiares, preocupaciones económicas o exigencias del día a día. Todos tenemos una lista de prioridades en nuestra vida, pues bien, el cerebro también las tiene. Debido al agotamiento, el cerebro olvida “explorar” o “entusiasmarse” para centrarse en sobrevivir. Por tanto, es complicado recuperar la motivación sin espacio y permiso para el descanso. Si forzamos la motivación cuando venimos de meses de agotamiento acumulado, es como si intentáramos arrancar un coche sin gasolina.
El agotamiento y los TCA

Esta falta de energía de la que venimos hablando se nota todavía más si hablamos de un TCA (Trastorno de la Conducta Alimentaria). La cantidad de energía mental y emocional que requiere luchar contra un TCA es enorme y se necesita ser constante.
Cuando aparece el agotamiento por estrés, los recursos cognitivos que se utilizan para mantenerse firme en la recuperación disminuyen. La voz del TCA suele sonar con más fuerza en periodos con más estrés laboral o personal de lo habitual, pensando que la restricción, el control rígido o el atracón son una vía de escape o regulación emocional.
Puede que sientas que tu proceso terapéutico se ha estancado o que has vuelto sobre tus pasos por culpa del agotamiento, pero esto no quiere decir ni mucho menos que estés fracasando, solo es que tu cerebro está cansado. Para recuperarse adecuadamente de un TCA, es fundamental priorizar el autocuidado y rebajar la autoexigencia externa.
Cambia el foco a los pequeños logros a mitad de año
A mediados de año nos ponemos a hacer balance de todo aquello que nos propusimos en enero y el resultado suele ser bastante diferente a lo que habíamos planeado. Si estás pasando por un periodo de agotamiento, es muy probable que realizar esta revisión te genere frustración. Aquí es donde debemos cambiar de perspectiva.
En vez de castigarte por los grandes objetivos que no has cumplido, es más amable detenerse a mirar los pequeños logros que sí has podido sacar adelante. Algunos de estos pequeños logros pueden ser perfectamente haberte levantado de la cama en días muy difíciles, haber puesto un límite en el trabajo para frenar el estrés laboral o haber respetado tus rutinas de comida frente a la voz del TCA. Tampoco es necesario haber conseguido ese ascenso o ir al gimnasio 5 días a la semana. El primer paso para recuperar la motivación es empezar a validar estos logros cotidianos.
Consejos y objetivos para recuperar energía y reconectar contigo
La salida del agotamiento se logra a través de un enfoque que respete tu propio ritmo. Aquí tienes algunas pautas para empezar a reconectar contigo:
- Valida tu agotamiento. Deja de pelear contra tu cansancio y acepta que ahora mismo tu cuerpo necesita una pausa. Este primer paso te aliviará bastante.
- Redefine el autocuidado. Cuidarse a uno mismo puede englobar desde darse un baño relajante hasta desinstalar las redes sociales el fin de semana. Puede ser una cosa u otra, pero al final, el autocuidado real siempre protege tu paz mental.
- Ajusta tus objetivos. Para ello, tenemos que olvidarnos de las metas inalcanzables. Fija pequeños objetivos, que puedas cumplir apenas sin esfuerzo. Por ejemplo, en lugar de hacer una hora de deporte al día, puedes probar con salir a caminar 10 minutos. Esos pequeños logros te ayudan a recuperar energía y si son efectuados de manera repetida envían a tu cerebro el mensaje de que puedes seguir avanzando.
- Desvincula tu valor de tu productividad. Ya se ha vuelto una realidad que las personas confundan lo que hacen con lo que son. Tu valía no disminuye porque estés pasando por una etapa de estrés y no rindas tanto.
- Protege tu proceso de TCA. Si convives con un TCA mientras te encuentras en un periodo como este, es importante que tu entorno o tu terapeuta sepan que estás en una fase de bajo nivel de energía. Céntrate en los básicos: alimentación mecánica si es necesario, descanso y terapia, ya que no es para nada el momento de exigir la perfección.
El camino hacia la reconexión
Reconectar con la motivación significa dejar atrás esa hiperproductividad. Esa versión de ti mismo probablemente se movía impulsada por la ansiedad y la autoexigencia. Habitando la vida desde un lugar más amable y sostenible es como realmente se consigue reconectar.
Si sientes que el peso del agotamiento, el estrés o los síntomas de tu TCA te impiden avanzar, buscar acompañamiento psicológico es el mayor acto de autocuidado que puedes hacer. Date la oportunidad de recuperar la energía y la ilusión.
